La oscuridad es parte del torrente sanguíneo, mientras se agita el ingenuo corazón, bombeo entre mi respiración y encuentro únicamente trasgresión, del ayer...
Intento olvidar al dormir, pero el dolor en el pecho únicamente me hace recordar si falta algo que aún no he podido lograr, mientras los sueños se vuelve en una caída descendente, la respiración se agita y me hace sostener la mano en el aire que ya no está, despertando con un suspiro súbito, sin ti, mi alma gemela que veles mi soledad. Estoy tan triste, estoy siendo tan incapaz de sobrevivir a esta situación, que no esperaba venir y no avecinó presencia sin invitación, estoy aquí tratando de explicarme la razón de este encuentro, y asimilándolo todo, sin nadie que lo entienda. Estoy necesitando una mano que me alcance a mi lugar, me diga que de mi lado no sé irá, que se quedará entre la lluvia, y que aunque el sol le irradie no se va a trasladar; tempestad y soledad, no tengo animo de avanzar, de intentar resucitar, pues no merezco esto, mi tristeza se apodera y mi desconfianza es el reino del dolor que siento dentro, de la vida anormal que tengo, de los planes que hoy son nada, tan sólo de un futuro incierto sin ventaja, de concluir con positivismo lo que ayer en arca andaban, deseosa de triunfar, hoy mis sueños en tempestad, hoy he dejado de ser la misma, sólo quiero hundirme en gravedad, que me eleve al lugar más fugaz, donde nadie más me pueda encontrar, jamás...Aquí ya no quiero estar.