Electricidad en mis manos, que comienzan a saltar, y mi cerebro se conecta, me transporta en una dimensión que no conozco, distinta a esta presunta vida, me somete creando un éxtasis sexual y ya no, no hay oscuridad, las cortinas se abren y cae el telón, ahí estoy yo en la cima del teatro, exponiendo mi tragedia debatida entre los mejores, aplausos que se contagian y llantos desbordados, despierto y todo vuelve a empezar cuando nuevamente la electricidad aparece...
Eso es posible de hacer la escritura en mi.